Fusión cognitiva: cuando tus pensamientos toman el control
¿Alguna vez has sentido que tus pensamientos mandan sobre tu vida? Que lo que pasa por tu mente se convierte automáticamente en una verdad absoluta, en una orden que no puedes cuestionar. Si esto te resulta familiar, probablemente estés experimentando lo que en psicología llamamos fusión cognitiva.
La fusión cognitiva es un proceso mental muy común y, aunque no siempre es problemática, puede convertirse en una gran fuente de sufrimiento emocional cuando domina nuestra forma de vivir, decidir y relacionarnos.
¿Qué es la fusión cognitiva?
Hablamos de fusión cognitiva cuando una persona se “fusiona” con sus pensamientos, es decir, cuando los vive como hechos literales, indiscutibles y totalmente verdaderos. En ese estado, no distinguimos entre pensar algo y que ese algo sea real.
Por ejemplo:
“Soy un fracaso” deja de ser un pensamiento y pasa a sentirse como una definición personal.
“No puedo con esto” se vive como una certeza absoluta, no como una interpretación momentánea.
Cuando estamos fusionados, los pensamientos gobiernan nuestras emociones y nuestras conductas sin apenas filtro.
¿Por qué ocurre la fusión cognitiva?
Nuestro cerebro está diseñado para pensar constantemente. Pensar nos ha ayudado a sobrevivir, anticipar peligros y tomar decisiones. El problema no es pensar, sino creer que todo lo que pensamos es cierto, útil o importante.
La fusión cognitiva suele intensificarse en situaciones de estrés, ansiedad, depresión o experiencias vitales difíciles. Cuanto más dolor emocional hay, más fácil es quedar atrapado en la mente.
Señales de que puedes estar fusionado con tus pensamientos
Algunas pistas habituales son:
- Te tomas tus pensamientos como verdades absolutas.
- Actúas en función de lo que piensas, aunque vaya contra lo que valoras.
- Intentas eliminar o controlar tus pensamientos constantemente.
- Sientes que tu mente es tu enemiga.
- Evitas situaciones por miedo a lo que podrías pensar o sentir.
¿Qué consecuencias tiene la fusión cognitiva?
La fusión cognitiva puede limitar mucho la vida. Nos empuja a evitar, a paralizarnos o a actuar desde el miedo. Puede mantener problemas como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima o los bloqueos emocionales.
Cuando estamos fusionados, no elegimos cómo vivir: reaccionamos automáticamente a lo que la mente dice.
La alternativa: aprender a tomar distancia
Aquí entra en juego un concepto clave en las terapias contextuales: la defusión cognitiva. No se trata de dejar de pensar ni de cambiar los pensamientos por otros “positivos”, sino de aprender a relacionarnos de otra manera con lo que pasa por nuestra mente.
Defusionar es poder decir:
“Estoy teniendo el pensamiento de que soy un fracaso”
en lugar de
“Soy un fracaso”.
Ese pequeño cambio crea espacio. Y en ese espacio aparece la posibilidad de elegir.
Un ejercicio sencillo para empezar
Prueba esto durante unos segundos. Piensa una frase que suelas creer mucho, por ejemplo: “No valgo suficiente”.
Ahora repítela mentalmente durante 30 segundos añadiendo delante:
“Estoy teniendo el pensamiento de que…”
Observa qué ocurre. No se trata de que desaparezca el malestar, sino de notar cómo cambia tu relación con ese pensamiento. Quizá sigue ahí, pero ya no pesa igual.
Un mensaje final
Tus pensamientos no son órdenes, ni definiciones, ni profecías. Son eventos mentales que van y vienen. Aprender a no fusionarte con ellos es una de las habilidades psicológicas más liberadoras que existen.
Si al leer este artículo has sentido que la fusión cognitiva describe bastante bien lo que te ocurre y te gustaría aprender a relacionarte de otra manera con tu mente, la terapia psicológica puede ayudarte.
En consulta trabajamos de forma práctica y personalizada para que puedas tomar distancia de tus pensamientos, reducir el sufrimiento emocional y avanzar hacia una vida más coherente con lo que realmente es importante para ti.
Puedes informarte o solicitar una primera cita en www.mariorojanopsicologia.com
Comentarios
Publicar un comentario