El yo como relato: identidad, cambio y la dificultad de no creernos del todo
Hay frases que usamos para definirnos que suenan a identidad, pero funcionan más bien como una sentencia. “Yo soy así.” “Siempre he sido de esta manera.” “Esto no es lo mío.” “No sirvo para eso.” “Yo no puedo.” A veces las decimos con seguridad, incluso con cierto orgullo, como si hablaran de un conocimiento profundo de nosotros mismos. Otras veces aparecen cargadas de resignación, como si describieran un límite imposible de mover. Pero dichas de este modo, casi siempre producen el mismo efecto: reducen el campo de lo posible antes de que tengamos ocasión de explorarlo. Eso que estamos afirmando es nuestro autoconcepto: la historia que sostenemos sobre quién somos. Una historia hecha de muchas piezas pequeñas y cotidianas. Lo que creemos que se nos da bien o mal. Lo que nos gusta y lo que evitamos. Lo que sentimos como propio. Lo que pensamos que necesitamos para estar bien. E...